CONGRESO DE DERECHO SANITARIO | Los datos toman el mando de la medicina: juristas y sanitarios analizan en el ICAM los desafíos del nuevo modelo asistencial

Los datos se han convertido en una de las infraestructuras críticas de la nueva medicina. Su capacidad para anticipar riesgos, personalizar tratamientos, acelerar la investigación y optimizar recursos está impulsando un cambio de paradigma que afecta tanto a la práctica sanitaria como al marco jurídico que la regula.

Sobre esta transformación de fondo ha girado la inauguración del IV Congreso de Derecho Sanitario del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM), un encuentro reconocido de interés sanitario y social por la Comunidad de Madrid que durante dos jornadas reunirá a juristas, profesionales sanitarios, investigadores y responsables públicos para analizar los desafíos jurídicos de la nueva sanidad digital.

En nombre de la Junta de Gobierno del ICAM, el diputado segundo José Ramón Couso dio la bienvenida a los asistentes y destacó la consolidación del Congreso de Derecho Sanitario como un foro de referencia para el diálogo entre juristas y profesionales sanitarios. Durante su intervención, subrayó el compromiso del Colegio con la especialización jurídica y con la colaboración entre disciplinas en un momento de profunda transformación tecnológica, social y sanitaria.

Couso señaló que el desarrollo del Espacio Europeo de Datos Sanitarios, la implantación de la inteligencia artificial y el avance hacia enfoques integrados como One Health exigen reforzar la seguridad jurídica para que profesionales sanitarios, centros asistenciales y operadores jurídicos puedan desenvolverse con garantías en un entorno cada vez más digitalizado, globalizado e interconectado.

Durante la apertura del congreso, la presidenta de la Sección de Derecho Sanitario del ICAM, Esperanza Marcos, defendió que el sector sanitario se encuentra ante un cambio de paradigma impulsado por la Gen-IA agéntica, el big data sanitario y los nuevos modelos de atención médica basados en la información. “Nos encontramos en un momento histórico donde la medicina ha dejado de ser una disciplina puramente biológica para convertirse en una ciencia de datos”, afirmó.

Esperanza Marcos explicó que la medicina evoluciona hacia un modelo basado en la denominada medicina 5P —personalizada, predictiva, preventiva, participativa y poblacional—, apoyada en tecnologías capaces de procesar y analizar grandes volúmenes de información clínica. A su juicio, esta transformación obliga a repensar algunas de las categorías tradicionales del Derecho Sanitario para dar respuesta a cuestiones relacionadas con la responsabilidad profesional, la protección de datos, la interoperabilidad de la información sanitaria o el uso de sistemas de inteligencia artificial en la toma de decisiones clínicas.

“La transformación digital no solo es un despliegue tecnológico, es una herramienta al servicio de los derechos fundamentales que debe consolidar las relaciones humanas entre pacientes y profesionales”, señaló la responsable de la sección, quien destacó además la relevancia que tendrán en los próximos años el Espacio Europeo de Datos Sanitarios, la historia clínica electrónica interoperable, la inteligencia artificial generativa y la denominada IA agéntica. “Hemos pasado de una medicina curativa a una medicina proactiva”, añadió.

Del dato como información al dato como conocimiento

Si el dato se está convirtiendo en el nuevo eje de la medicina, la cuestión ya no es únicamente tecnológica. También exige nuevas infraestructuras capaces de gestionar, interpretar y transformar esa información en conocimiento útil para profesionales, investigadores y gestores sanitarios.

En esta línea, el viceconsejero de Digitalización de la Comunidad de Madrid, Manuel Pérez Gómez, destacó que la transformación digital constituye uno de los principales retos a los que se enfrenta actualmente el sistema sanitario y recordó la reciente aprobación del Plan Estratégico de Salud Digital 2026-2027, dotado con una inversión de 336 millones de euros para impulsar la modernización tecnológica de la sanidad madrileña.

Durante su intervención, Pérez Gómez puso el foco en el proyecto Madrid Health Data Space, una plataforma impulsada por la Comunidad de Madrid que integra actualmente más de 13 millones de registros procedentes de 400 fuentes distintas y representativos de más de ocho millones de ciudadanos. Según explicó, el objetivo es convertir la información sanitaria en conocimiento útil para mejorar la atención a los pacientes, optimizar recursos y acelerar la investigación biomédica.

El viceconsejero destacó especialmente el potencial del denominado uso secundario del dato sanitario, basado en el empleo de información anonimizada para fines de investigación e innovación. “El verdadero salto de valor no solamente se produce en la atención al paciente, sino también en el uso secundario del dato”, señaló, aludiendo a la capacidad de estas herramientas para identificar patrones, evaluar resultados en condiciones reales y orientar el desarrollo de nuevos tratamientos.

La gobernanza y la confianza, claves de la nueva sanidad digital

Pero cuanto mayor es el potencial de los datos sanitarios, mayores son también las exigencias jurídicas asociadas a su utilización. La protección de la privacidad, la seguridad de la información y las garantías de los ciudadanos se perfilan como elementos esenciales para sostener el nuevo ecosistema digital de la salud.

En este contexto, la directora general de Inspección y Ordenación Sanitaria de la Comunidad de Madrid, Pilar Jimeno Alcalde, destacó que el sector sanitario atraviesa un momento de intensa transformación regulatoria marcado por la entrada en vigor del Reglamento de Inteligencia Artificial y por el despliegue progresivo del Reglamento del Espacio Europeo de Datos de Salud. “En este año 2025 hemos vivido un tsunami normativo y de avances en este aspecto”, afirmó.

Jimeno defendió que el principal desafío consiste en acompasar el desarrollo tecnológico con la protección efectiva de derechos fundamentales como la salud, la integridad física, la privacidad y la dignidad de los pacientes. “El progreso tecnológico solo será verdaderamente valioso si es capaz de generar confianza y de situar a la persona en el centro de la innovación”, señaló.

La directora general subrayó asimismo la importancia de construir modelos sólidos de gobernanza de los datos sanitarios que permitan aprovechar su potencial para la investigación biomédica, la evaluación de tecnologías sanitarias y la mejora de las políticas públicas, garantizando al mismo tiempo los más altos estándares de seguridad y confidencialidad.

El acto inaugural contó asimismo con la participación del presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, Manuel Martínez-Sellés; de la directora adjunta a Presidencia del Colegio Oficial de Enfermería de Madrid, Mar Rocha Martínez; de la decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, Mercedes Pérez Manzano; y de la decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Rey Juan Carlos, María Enciso Alonso-Muñumer, reforzando el carácter multidisciplinar del encuentro y su vocación de servir como espacio de diálogo entre el ámbito jurídico, sanitario y académico.

A lo largo de dos jornadas, el IV Congreso de Derecho Sanitario dedicará sus distintas mesas al Espacio Europeo de Datos Sanitarios, la inteligencia artificial aplicada a la salud, la historia clínica electrónica interoperable, la responsabilidad derivada de los nuevos sistemas tecnológicos, la asistencia sanitaria transfronteriza y los desafíos que plantean la salud global, las crisis humanitarias y el enfoque One Health.

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