La Vicedecana Isabel Winkels inaugura una sesión sobre las claves procesales civiles más habituales en la práctica de familia

En el Salón de Actos del ICAM se celebró ayer la jornada “Algunas cuestiones procesales civiles, en especial, familia”, organizada conjuntamente por las Secciones de Derecho Procesal y de Familia y Sucesiones. La sesión, que también pudo seguirse en formato online por más de 200 colegiados, contó con la bienvenida institucional de la Vicedecana del ICAM, Isabel Winkels Arce, y la intervención de Amparo Salom Lucas, magistrada del Juzgado de Primera Instancia nº 3 de Torrent. El encuentro estuvo moderado por Asier Díaz, asociado en Paloma Zabalgo Abogados.

En su intervención inicial, Isabel Winkels destacó la trayectoria profesional y divulgadora de Amparo Salom, magistrada con más de veinte años de experiencia en distintos órganos judiciales y una amplia labor docente en materias como violencia de género, derechos humanos e inteligencia artificial. La Vicedecana puso especialmente en valor su capacidad para trasladar la realidad diaria de los juzgados a la práctica procesal, acercando a la abogacía esas cuestiones que, en muchas ocasiones, no aparecen en los manuales, pero resultan decisivas en el desarrollo de un procedimiento.

Winkels también subrayó la sensibilidad de la ponente hacia los menores y las personas vulnerables, recordando su labor divulgadora y su forma de dirigirse a los niños y niñas que participan en procedimientos de familia. En este sentido, incidió en que los menores deben situarse en el centro de la actividad procesal y profesional de abogados, magistrados y fiscales, especialmente en los procedimientos de familia y en aquellos en los que concurren situaciones de violencia.

Durante la jornada, Amparo Salom abordó distintas cuestiones procesales civiles desde un enfoque eminentemente práctico, insistiendo en una idea central: el derecho procesal puede resultar determinante para el éxito o fracaso de una estrategia jurídica. Entre otros aspectos, analizó la importancia de identificar correctamente la acción ejercitada en la demanda, los riesgos de confiar en exceso en el principio iura novit curia, la necesidad de calcular adecuadamente intereses y costas en fase de ejecución, y las consecuencias de presentar escritos en el último momento del plazo, especialmente cuando se omite el traslado de copias.

La magistrada también se detuvo en cuestiones como la legitimación activa, la rebeldía procesal, la ficta confesión, la petición de aclaración de sentencias y la relevancia de solicitar el complemento cuando una resolución no se pronuncia sobre alguna de las pretensiones formuladas. En este punto, advirtió de la importancia de actuar con diligencia desde la primera instancia, ya que la falta de protesta, recurso o alegación en el momento procesal oportuno puede cerrar la posibilidad de plantear determinadas cuestiones en apelación.

En la parte dedicada específicamente al Derecho de Familia, Salom analizó la competencia objetiva en los procedimientos de familia cuando existen actuaciones de violencia sobre la mujer, tanto en el procedimiento principal como en las modificaciones de medidas. La ponente explicó los supuestos en los que procede la inhibición al juzgado de violencia, la relevancia del inicio material de la vista y los criterios aplicables cuando el procedimiento penal se encuentra archivado, en trámite o con responsabilidad penal pendiente de extinguir.

Otro de los bloques centrales de la sesión fue la proposición de prueba en familia. La magistrada recordó que el interés superior del menor permite atemperar el rigor procesal en determinados supuestos, pero no justifica que “todo valga” ni permite vulnerar el derecho de defensa o la igualdad de armas de la otra parte. En este sentido, recomendó extremar la prudencia en la aportación de fotografías, vídeos, conversaciones de WhatsApp o documentación económica, evitando pruebas innecesarias, desproporcionadas o invasivas que no guarden relación directa con el objeto del proceso.

La jornada también abordó cuestiones de gran utilidad práctica, como la necesidad de formular reconvención cuando se introduce una pretensión nueva —por ejemplo, una pensión compensatoria o una modificación sustancial no incluida en la demanda—, la conveniencia de realizar peticiones subsidiarias para evitar problemas en segunda instancia y la importancia de redactar el suplico de forma clara, ordenada y susceptible de ser trasladada al fallo de la sentencia.

El encuentro concluyó con un coloquio en el que los asistentes plantearon dudas sobre la admisión de pruebas, las conversaciones entre progenitores, la competencia de los juzgados de violencia y familia, las costas procesales en procedimientos familiares y los efectos prácticos de los cambios organizativos en la Administración de Justicia. La sesión permitió ofrecer a los colegiados/as una visión directa, práctica y actualizada de algunos de los problemas procesales que con mayor frecuencia se plantean en la jurisdicción civil y, de forma particular, en el ámbito de familia.

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