La Sección de Iniciación Profesional del ICAM acerca a los jóvenes abogados las claves para construir y supervisar su “junior” digital jurídico

La Sección de Iniciación Profesional celebró ayer una nueva sesión de LEX EX MACHINA 2.0, bajo el título “Cómo construir y supervisar tu ‘junior’ digital jurídico”, un taller práctico dirigido a jóvenes abogados y abogadas interesados en incorporar la inteligencia artificial generativa a su día a día profesional con criterio, seguridad y utilidad real.

Una respuesta a las necesidades reales de la abogacía joven

La jornada fue inaugurada por Celia Herrero, manager en BBVA, presidenta de la Sección de Iniciación Profesional del ICAM y coordinadora de Abogacía Joven ICAM, quien destacó la importancia de ofrecer a quienes se inician en la abogacía herramientas verdaderamente aplicables a sus necesidades profesionales. En este sentido, subrayó que el objetivo de la Sección es “detectar las necesidades de las personas que se están iniciando en la carrera profesional de la abogacía” y ofrecerles talleres y sesiones que puedan implementar en la práctica.

Herrero puso en valor la gran acogida de esta segunda edición de LEX EX MACHINA, que multiplicó ampliamente las previsiones iniciales de asistencia entre participantes presenciales y online. Para la coordinadora de Abogacía Joven ICAM, este interés demuestra que la inteligencia artificial ya forma parte de las inquietudes reales de la abogacía joven y que, ante un cambio tecnológico imparable, la mejor respuesta es “prepararnos, formarnos y empezar a actuar en consecuencia”. También recordó que la anterior sesión permitió a muchos asistentes empezar a aplicar al día siguiente nuevas formas de trabajo, y explicó que esta segunda entrega nacía precisamente con esa vocación: ir un paso más allá, experimentar y aprender haciendo.

De usar IA a dirigir sistemas jurídicos aumentados

El taller fue impartido por Pablo Sáez Hurtado, Delvy AI Senior Counsel y Responsible and Trustworthy A.I. Lawyer, abogado y asesor jurídico multidisciplinar, presidente del grupo joven de ENATIC, director general de BeAI Foundation y gestor ético de OdiseIA, quien planteó la sesión desde una premisa clara: la IA generativa ya no es una cuestión lejana o reservada a grandes despachos, sino una herramienta que cualquier profesional liberal debe empezar a conocer para no perder competitividad.

Durante la sesión, Sáez explicó cómo pasar de un uso básico de herramientas de IA a la creación de sistemas jurídicos aumentados, capaces de funcionar como un “junior” digital especializado, siempre bajo la supervisión y validación del abogado. La idea central fue clara: la IA puede ayudar a investigar, ordenar información, redactar, contrastar y preparar entregables, pero el criterio jurídico, la revisión final y la responsabilidad profesional siguen perteneciendo al abogado o abogada.

Bases documentales cerradas para ganar control y fiabilidad

Uno de los bloques principales estuvo dedicado a la creación de bases documentales jurídicas cerradas, un concepto clave para reducir riesgos y mejorar la fiabilidad de los resultados. A partir de ejemplos prácticos, el ponente mostró cómo recopilar normativa, fuentes jurídicas y documentos relevantes para construir un entorno de trabajo especializado, evitando que el modelo responda de forma abierta sobre cualquier contenido disponible en internet. Esta metodología permite trabajar con mayor control, trazabilidad y coherencia, especialmente en materias jurídicas complejas.

A lo largo del taller se realizaron demostraciones con distintas plataformas de IA generativa, entre ellas Gemini, ChatGPT, Claude, Grok y Perplexity, explicando qué puede aportar cada una en función del tipo de tarea. Los asistentes pudieron ver cómo localizar fuentes jurídicas, agrupar documentos en un único archivo, configurar instrucciones eficaces y crear modelos personalizados especializados en distintas áreas, como Derecho penal, Derecho civil y de familia o Derecho digital e inteligencia artificial.

El abogado valida, firma y responde

La jornada también abordó la importancia de redactar instrucciones claras para que el sistema no se extralimite respecto de la base documental facilitada. En este punto, Sáez insistió en la necesidad de establecer reglas como que la herramienta indique de forma honesta cuándo no encuentra una respuesta en los documentos aportados. Esta advertencia resulta especialmente relevante en el ámbito jurídico, donde la precisión, la confidencialidad, la trazabilidad de fuentes y la prevención de errores son esenciales.

Otro de los aspectos más prácticos de la sesión fue la comparación entre distintas formas de construir asistentes personalizados: las Gems de Gemini, los proyectos de Claude y los GPTs personalizados de ChatGPT. El ponente mostró cómo configurar estos entornos, cargar documentos, definir instrucciones, establecer límites de uso y generar respuestas ajustadas a un ámbito jurídico concreto. También se explicó cómo estas herramientas pueden utilizarse para elaborar borradores, informes, análisis jurídicos, resúmenes, esquemas de trabajo o materiales internos para equipos de litigación o asesoría.

Herramientas para investigar, redactar y revisar mejor

La búsqueda de jurisprudencia y el uso de navegadores agénticos fueron otros de los puntos destacados. En este bloque, se analizó cómo determinadas herramientas pueden asistir en la localización de resoluciones y en la navegación por bases de datos, aunque siempre con la advertencia de que el resultado debe ser comprobado y validado por el profesional. La sesión dejó claro que la IA puede acelerar procesos, pero no sustituye la lectura jurídica ni el análisis crítico.

El encuentro concluyó con un turno de preguntas en el que se abordaron cuestiones muy concretas sobre qué herramientas elegir, qué modelos pueden resultar más útiles según el tipo de trabajo y qué opciones pueden ser más eficientes para jóvenes abogados que empiezan a incorporar estas soluciones en su práctica profesional. Entre las conclusiones, se destacó que no existe una única herramienta válida para todo, sino que la elección depende del uso: investigación, redacción, generación de entregables, análisis documental o búsqueda de fuentes.

Tecnología al servicio de la abogacía joven

Con esta nueva edición de LEX EX MACHINA, Abogacía Joven ICAM refuerza su apuesta por una formación útil, actual y pegada a la realidad del ejercicio profesional. Una sesión pensada para perder el miedo a la inteligencia artificial, entender sus límites y empezar a utilizarla con una idea muy clara: poner la tecnología al servicio del abogado, y no al revés.

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