El Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) celebró ayer una nueva sesión de la Sección de Propiedad Intelectual e Industrial bajo el título “La Odisea del Derecho de Autor en la Inteligencia Artificial: buscando el camino a Ítaca”, un encuentro que reunió a expertos del ámbito institucional, empresarial y jurídico para analizar los desafíos que plantea la inteligencia artificial generativa para el sistema tradicional de protección de las obras del ingenio.
La sesión estuvo moderada por Javier Fernández-Lasquetty, presidente de la Sección de Propiedad Intelectual e Industrial del ICAM, quien destacó en su intervención inicial que el debate sobre la autoría en la era de la inteligencia artificial no es completamente nuevo, aunque se ha intensificado con la irrupción de la IA generativa. “La cuestión es cuál es el grado suficiente de intervención humana para que digamos que hay una obra y que hay un autor”, señaló, planteando el eje central del debate.

El registrador territorial de la Propiedad Intelectual de Madrid, Alejandro Puerto, explicó la realidad práctica que afronta el registro ante el aumento de obras en las que se reconoce el uso de inteligencia artificial. Según indicó, el principal reto es determinar cuándo existe una aportación humana suficiente: “Una gran cantidad de personas creen que el mero hecho de usar la IA genera derechos de propiedad intelectual cuando no es así”. A su juicio, la dificultad radica en identificar “cuánta participación humana relevante es suficiente para considerar que existe una obra protegible”.
Desde la perspectiva de la industria audiovisual, Clara Ruipérez de Azcárate, directora de Propiedad Intelectual del Grupo Telefónica, explicó cómo las grandes producciones intentan controlar el uso de la IA dentro de sus procesos creativos. “El audiovisual es muy difícil sustituir ahora mismo a ningún autor por una máquina”, afirmó, subrayando que las compañías exigen a los profesionales declaraciones responsables sobre el uso de estas herramientas para garantizar que “el ser humano no haya dejado todas las decisiones creativas en manos de la inteligencia artificial”.
Por su parte, Cristina Perpiñá-Robert, directora general de la SGAE, puso el foco en el impacto que la inteligencia artificial puede tener sobre los creadores. “Por primera vez los autores no es que convivan con una tecnología, es que se les está sustituyendo por inteligencia artificial”, advirtió, alertando de que la capacidad de generar contenidos de forma masiva y a bajo coste puede desplazar a los creadores humanos y alterar los incentivos para dedicarse a la creación cultural.
El debate jurídico fue completado por Santiago Mediano, presidente de la Sección de Robótica, IA y Realidad Virtual y Aumentada del ICAM, quien analizó la primera sentencia europea sobre contenidos generados con inteligencia artificial. Según explicó, la protección por derecho de autor dependerá del grado de intervención humana: “La protegibilidad depende del grado de influencia creativa humana ejercida en el proceso, aunque intervenga un software”.

A lo largo de la jornada también se abordaron otras cuestiones clave para el futuro del derecho de autor en la era de la inteligencia artificial, como la inseguridad jurídica que genera la autoría en obras híbridas creadas con asistencia tecnológica, el papel de los registros de propiedad intelectual ante este nuevo escenario, la posible creación de nuevos derechos o sistemas de protección específicos para contenidos generados por máquinas, y los problemas derivados del entrenamiento de los modelos de IA con obras protegidas sin autorización.
Asimismo, los participantes debatieron sobre la necesidad de mecanismos de transparencia en los procesos creativos asistidos por IA, el papel de las licencias en el entrenamiento de los modelos de inteligencia artificial, y las posibles soluciones regulatorias para proteger la creación humana y garantizar un equilibrio entre innovación tecnológica y protección de los derechos de autor.
La sesión concluyó con un coloquio con el público en el que se puso de manifiesto que, pese a los avances normativos y jurisprudenciales, el derecho de autor aún se encuentra “buscando el camino a Ítaca” en su adaptación a la inteligencia artificial, en una travesía jurídica que exigirá nuevas respuestas regulatorias y un debate continuo entre juristas, industria tecnológica y creadores.




