La Sección de Derecho Canónico del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid celebró el pasado martes, en el Salón de Actos del Colegio, la jornada «La onda expansiva de las resoluciones de nulidad matrimonial canónica: reflexiones en torno a la sentencia». La sesión abordó la trascendencia de estas resoluciones para las partes, sus familias y la comunidad eclesial, con especial atención a su redacción y a la función de los profesionales que intervinieron en el procedimiento.
Mónica Montero, copresidenta de la Sección junto con Irene Briones, presentó el encuentro y la trayectoria de la ponente, Laura Armentia Espigares, defensora del vínculo del Tribunal de la Rota de la Nunciatura Apostólica en España. La jornada contó con seguimiento presencial y online y concluyó con un coloquio en el que los asistentes trasladaron sus preguntas y reflexiones.

Rigor jurídico y atención a las personas
Durante su intervención, Armentia destacó la función comunicativa de las sentencias y la necesidad de que sus destinatarios pudieran comprender tanto el fallo como los motivos que lo sustentaron. Vinculó esta claridad con la garantía del derecho de defensa y con la confianza en la administración de justicia.
En el ámbito de la nulidad matrimonial canónica, subrayó además la dimensión pastoral de las resoluciones y la necesidad de «aunar claridad con caridad». Explicó que estas sentencias incidieron sobre situaciones matrimoniales y familiares especialmente complejas, por lo que su redacción pudo contribuir a la comprensión de lo vivido o, por el contrario, intensificar el sufrimiento de sus destinatarios.
Tras repasar los requisitos legales y formales de las sentencias, la ponente defendió una redacción breve, concisa y rigurosa, con argumentos comprensibles y una exposición individualizada de los hechos. También reclamó prudencia y mesura al recoger cuestiones íntimas, así como un lenguaje que evitara culpabilizar o formular juicios morales sobre las personas.

Reflexiones prácticas para la redacción de las resoluciones
Armentia planteó distintas propuestas de mejora, entre ellas evitar fundamentaciones jurídicas excesivamente extensas o genéricas, adaptar la argumentación al caso concreto y explicar la valoración de los medios de prueba. Asimismo, llamó a extremar el cuidado en la reproducción de declaraciones, experiencias traumáticas y contenidos de informes periciales, atendiendo a sus posibles repercusiones personales y familiares.
La ponente destacó también el papel de la abogacía en la explicación de las resoluciones y en el acompañamiento a sus clientes. En este sentido, extendió las exigencias de claridad, rigor y sensibilidad a los escritos de las partes y al conjunto de la actuación profesional.
En el coloquio posterior intervino, entre otros asistentes, el letrado Óscar Castañón, quien aportó sus reflexiones sobre la relación entre la jurisdicción canónica y la estatal y sobre los riesgos derivados de la difusión de las sentencias fuera de su contexto. El intercambio abordó también la comunicación de los diagnósticos periciales, la preparación para el matrimonio y la importancia de una adecuada instrucción del procedimiento.