Juristas, psicólogos y veterinarios analizan en el ICAM el uso de los animales como instrumento de violencia vicaria

El Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid celebró ayer, 11 de mayo, la primera jornada del ciclo «Violencia vicaria y animales: una nueva frontera jurídica en la protección integral frente a la violencia de género», organizado conjuntamente por las Secciones de Derecho de los Animales, Violencia de Género, Familia e Igualdad del ICAM.

La jornada fue inaugurada por Lola Fernández, Tesorera del ICAM y presidenta de la Sección de Derecho de los Animales, quien explicó que una de las tareas que más le satisface en el Colegio es presidir la Sección de Derecho de los Animales, no solo por su compromiso con esta materia, sino porque ha “empeñado mi vida en protegerlos y proteger no solamente los animales, sino todo su entorno”.

En su intervención, defendió la necesidad de situar en el centro del debate jurídico el uso del maltrato animal como forma de violencia vicaria. “Aunque se resisten a considerarlo como violencia vicaria, no tenemos la menor duda que es violencia vicaria”, afirmó, en referencia a la violencia ejercida por maltratadores sobre mascotas y animales. Según señaló, los agresores recurren a esta vía porque “saben perfectamente que así tienen dominada a la víctima” y porque los animales “son parte de nuestra familia”. Por ello, reclamó avanzar hacia su reconocimiento legal: “si no está en la ley no tiene validez por mucho que queramos”, subrayó.

La sesión, moderada por Lola Calderón, presidenta de la Sección de Violencia de Género del ICAM, puso el foco en el uso del maltrato, la amenaza o el abandono de animales de compañía como instrumento de control y daño emocional hacia las víctimas de violencia de género. Calderón destacó que el daño causado a una mascota puede convertirse en una forma directa de violencia vicaria y defendió la necesidad de avanzar hacia su reconocimiento jurídico expreso.

La primera intervención corrió a cargo de Ana Navasquillo, trabajadora social en el ámbito de los juzgados de violencia de género, quien explicó cómo el vínculo afectivo con los animales puede ser utilizado por el agresor para generar miedo, impedir la salida del domicilio o dificultar la denuncia. También destacó la importancia de valorar el riesgo de forma integral, incluyendo a mujeres, menores y animales en los planes de seguridad, así como la necesidad de coordinación entre servicios sociales, veterinarios, cuerpos policiales y juzgados.

A continuación, Begoña Rodero, perito veterinario judicial, reivindicó el papel de la veterinaria como herramienta de detección temprana. Señaló que muchas situaciones de maltrato animal pueden ser indicadores previos de violencia en el entorno familiar y reclamó protocolos claros para que los veterinarios puedan documentar lesiones, activar alertas y colaborar con el sistema judicial y de protección.

El psicólogo forense Edgar Artacho, por su parte, abordó los mecanismos psicológicos que explican esta forma de violencia. Expuso que el agresor utiliza al animal porque existe un vínculo emocional entre la víctima y la mascota, y que el objetivo suele ser mantener el control, intimidar, castigar o dificultar la ruptura. También insistió en la necesidad de realizar evaluaciones multidisciplinares, en las que se combinen entrevistas, informes sociales, documentación veterinaria y análisis del contexto familiar.

Por su parte, Estela Martín, presidenta de la Sección de Igualdad del ICAM, centró su intervención en la necesidad de contar con un marco normativo claro. Advirtió de que, mientras el maltrato animal como forma de violencia vicaria no esté expresamente regulado, la respuesta dependerá en exceso de la sensibilidad judicial y de la aplicación de la perspectiva de género. En este sentido, defendió que la violencia contra los animales sea reconocida de forma expresa como una manifestación de violencia vicaria, con consecuencias jurídicas definidas.

La jornada concluyó con un coloquio en el que se abordaron cuestiones prácticas como la custodia de los animales en procesos de separación, la necesidad de periciales veterinarias, la mejora de los cuestionarios de valoración policial del riesgo y la conveniencia de incorporar estos hechos en demandas, denuncias y procedimientos de familia.

Segunda jornada en junio

El ciclo continuará el próximo 8 de junio de 2026, a las 19:00 horas, en el Salón de Actos del ICAM, con una segunda jornada moderada por Arancha Sanz, abogada del Consejo Asesor de la Sección de Derechos de los Animales. En ella intervendrán María Gavilán, magistrada del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 3 de Arganda del Rey; Cristina Bécares, abogada y coordinadora de Profesionales por la Prevención de Abusos; David Dorado, oficial de la Policía Municipal de Alcorcón; y Paloma Zabalgo, presidenta de la Sección de Familia del ICAM.

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