III Encuentro Abogacía de Empresa ICAM-ICAB | La abogacía in-house gana influencia en la estrategia de las compañías y reivindica el criterio jurídico en la toma de decisiones 

  • • El decano Eugenio Ribón defiende en la inauguración del III Encuentro ICAM-ICAB la independencia del abogado de empresa frente a las expectativas del negocio: “Ser un buen abogado no significa dar siempre la respuesta que nuestro cliente espera escuchar, sino la que necesita conocer”.
  • • La diputada del ICAM Ana Buitrago pone el foco en la capacidad de trasladar el riesgo jurídico a quienes deciden: “De poco sirve conocer todos los riesgos de una operación si no sabemos trasladarlos a quienes deben tomar las decisiones”.
  • • El director legal de CEOE, José María Campos, subraya que la tecnología está cambiando el ejercicio, pero no la necesidad de criterio: “Hace falta criterio para distinguir lo jurídicamente posible de lo empresarialmente conveniente”.

El III Encuentro Abogacía de Empresa ICAM-ICAB ha arrancado este jueves en Madrid abordando el creciente peso de los departamentos jurídicos en la estrategia de las compañías. A medida que los profesionales in-house intervienen antes y con mayor relevancia en decisiones que afectan al negocio, aumenta también la exigencia sobre su criterio, su capacidad para anticipar riesgos y la forma en que trasladan sus recomendaciones a quienes deben decidir.

Sobre esta realidad han centrado buena parte de sus intervenciones el decano del ICAM, Eugenio Ribón, y la diputada de su Junta de Gobierno Ana Buitrago, que han reivindicado la independencia profesional y la capacidad de convertir el conocimiento jurídico en una herramienta útil para la toma de decisiones.

Ribón ha puesto el acento en una de las particularidades del ejercicio dentro de las organizaciones. El abogado de empresa necesita conocer el Derecho, pero también comprender el negocio, sus tiempos, sus necesidades y las presiones a las que está sometido. Esa proximidad a la actividad de la compañía no elimina, sin embargo, la obligación de mantener un criterio propio, incluso cuando la respuesta jurídica pueda resultar incómoda.

En ocasiones, ha señalado, corresponde al abogado explicar a su propio equipo que algo no puede hacerse o que, aun siendo jurídicamente posible, quizá no sea lo más conveniente. “Ser un buen abogado no significa dar siempre la respuesta que nuestro cliente espera escuchar. Significa ofrecerle la respuesta que necesita conocer”, ha afirmado el decano.

Para Ribón, esa capacidad de acompañar a una organización sin renunciar a la independencia de criterio adquiere aún más importancia en un contexto en el que los departamentos jurídicos deben responder a problemas cada vez más diversos. La inteligencia artificial, la ciberseguridad, el cumplimiento normativo o la incertidumbre internacional obligan a las empresas a revisar continuamente su forma de trabajar y trasladan nuevas preguntas a sus equipos legales, con frecuencia en situaciones que exigen una respuesta rápida.

Anticipar el riesgo y saber trasladarlo

Buitrago ha abordado esa misma evolución desde el momento en que el abogado entra en el proceso de decisión. Si tradicionalmente se recurría al departamento jurídico cuando surgía un problema, su intervención se produce ahora cada vez antes, cuando todavía es posible anticipar el riesgo e influir en el camino que adopta la compañía.

“Durante mucho tiempo, el abogado era la persona a la que se acudía cuando había que resolver un problema. Hoy, cada vez más, es la persona con la que se cuenta para evitarlo y para decidir qué camino tomar”, ha señalado.

Esa participación temprana exige, a juicio de la diputada del ICAM, comprender cómo funciona la organización, cuáles son sus objetivos y qué riesgos está dispuesta a asumir. Solo a partir de ese conocimiento puede el profesional traducir una cuestión jurídica compleja en información útil para quienes tienen la responsabilidad de decidir.

“De poco sirve conocer todos los riesgos de una operación si no sabemos trasladarlos a quienes deben tomar las decisiones”, ha advertido Buitrago. La misma lógica, ha añadido, debe aplicarse a la tecnología: “De poco sirve disponer de las mejores herramientas tecnológicas si no contamos con el criterio necesario para utilizarlas correctamente”.

Lo jurídicamente posible y lo empresarialmente conveniente

El director legal de CEOE, José María Campos, ha aportado a este debate la perspectiva de quien ha ejercido tanto desde despachos como desde una organización empresarial. A su juicio, las herramientas y las formas de trabajar están cambiando con rapidez, pero los principios que sostienen el ejercicio profesional permanecen. Ha citado entre ellos la lealtad, la independencia, la profesionalidad, el secreto profesional, la integridad y la vocación de servicio.

La transformación tecnológica sí está modificando, en cambio, tareas que hasta hace poco ocupaban buena parte del trabajo jurídico. Campos ha mencionado la búsqueda de información, la revisión de contratos, la gestión de expedientes, la identificación de riesgos o el análisis de derecho comparado como ámbitos en los que las nuevas herramientas ya están alterando la práctica cotidiana.

Ese cambio, ha advertido, no reduce la necesidad del abogado. La desplaza hacia aquello que la tecnología no puede resolver por sí sola. “Hace falta criterio para hacer la pregunta, hace falta criterio para saber si la respuesta es correcta y hace falta criterio para distinguir lo jurídicamente posible de lo empresarialmente conveniente, porque la inteligencia artificial no es un abogado”.

Campos ha extendido esa exigencia tanto a las asesorías internas como a los despachos que trabajan con ellas. Ambos, ha defendido, deben integrarse en el proceso de decisión empresarial y conocer suficientemente la compañía para ayudarla a valorar qué riesgos puede asumir, cuáles debe evitar y cómo alcanzar legítimamente sus objetivos. El asesoramiento jurídico, ha señalado, no puede limitarse a explicar qué dice la norma sin entender la realidad sobre la que debe aplicarse.

En el plano colegial, Buitrago ha recordado que el ICAM puso en marcha el pasado mes de julio el Espacio Abogacía de Empresa, una plataforma que reúne recursos, formación especializada, herramientas jurídicas y servicios de protección profesional dirigidos específicamente a quienes ejercen dentro de organizaciones.

La iniciativa pretende dar continuidad durante todo el año al trabajo que se desarrolla en encuentros como el que ahora celebran ICAM e ICAB. «El congreso nos permite encontrarnos, debatir y aprender durante estas dos jornadas. El portal nos ofrece un espacio de referencia al que acudir durante el resto del año», ha explicado Buitrago.

Ocho mesas para llevar el debate a la práctica

El III Encuentro está organizado conjuntamente por la Sección de Abogacía de Empresa del ICAM y la Comissió de l’Advocacia d’Empresa del ICAB. En su tercera edición reúne a más de veinte profesionales y articula el debate a través de ocho mesas centradas en cuestiones que ya condicionan el trabajo diario de los departamentos jurídicos.

La primera jornada aborda el grado real de implantación del LegalTech en las asesorías, la capacidad de influencia del profesional in-house, el gobierno corporativo y la sostenibilidad y las nuevas vías de desarrollo profesional. El programa incorpora además por primera vez “Legal Minority Report”, una competición por equipos en la que los participantes deberán resolver un escenario de crisis con apoyo de herramientas de inteligencia artificial.

El debate continuará este viernes con una mirada más directa a algunos de los factores externos que condicionan la actividad de las compañías. Las sesiones analizarán el impacto del escenario geopolítico, la evolución de la relación entre las asesorías jurídicas y los despachos externos y los cambios que la inteligencia artificial está introduciendo en la organización y el funcionamiento de los departamentos legales.

La clausura, prevista a las 13:00 horas, contará con la consejera de Economía, Hacienda y Empleo de la Comunidad de Madrid, Rocío Albert López-Ibor; la decana del ICAB, Cristina Vallejo Ros; el presidente de la Comisión Legal de CEOE y miembro de su Junta Directiva, Valentín Pich Rosell; el secretario de la Junta de Gobierno del ICAM, José Ignacio Monedero, y Eugenio Ribón.

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Web Abogacía de Empresa ICAM

Programa – III Encuentro Abogacía de Empresa ICAM-ICAB

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