El Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid acogió ayer un emotivo acto de homenaje a Nicolás Pérez-Serrano Jáuregui, jurista de referencia y quien fuera copresidente de la Sección de Derecho Constitucional, Electoral y Parlamentario del ICAM. Familiares, allegados, compañeros y amigos se reunieron en el Salón de Actos para recordar una trayectoria inseparable de la historia constitucional española y expresar el profundo reconocimiento del Colegio hacia quien hizo del Derecho, la docencia y el servicio a las instituciones el eje de toda una vida.

La sesión fue inaugurada por la Vicedecana del ICAM, Isabel Winkels, y contó con las intervenciones de José María Mohedano, copresidente de la Sección de Derecho Constitucional, Electoral y Parlamentario; María Isabel Álvarez Vélez, catedrática de Derecho Constitucional de la Universidad Pontificia Comillas; Federico Montalvo Jääskeläinen, catedrático de Derecho Constitucional de la misma universidad, y Luis María Cazorla Prieto, presidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España.
A través de sus recuerdos y reflexiones, los participantes trazaron un retrato de Pérez-Serrano Jáuregui que fue más allá de sus innumerables méritos profesionales. El encuentro permitió reconocer al letrado de las Cortes, al constitucionalista, al abogado, al profesor y al autor, pero también al compañero generoso, al intelectual incansable y al hombre profundamente comprometido con el diálogo, el conocimiento y la convivencia democrática.
«Nicolás estuvo allí»
En su discurso, Isabel Winkels recordó que Pérez-Serrano Jáuregui perteneció a esa excepcional generación de juristas que no solo estudiaron e interpretaron las instituciones, sino que estuvieron presentes cuando estas se construían y cuando tuvieron que ser defendidas.
«Nicolás Pérez-Serrano Jáuregui fue uno de ellos. Por eso, cuando hablamos de su vida, resulta casi imposible separar su biografía de una parte de la historia constitucional de España», afirmó la Vicedecana.
Tras ingresar como número uno de su promoción en el Cuerpo de Letrados de las Cortes Generales en 1975, Pérez-Serrano Jáuregui ocupó responsabilidades fundamentales durante la Transición y participó directamente en la elaboración del texto constitucional. Asesoró al Senado durante la tramitación de la Carta Magna y a la Comisión Mixta Congreso-Senado de la que salió el texto definitivo de la Constitución de 1978.

«Nicolás estuvo allí», resumió Winkels. «Conoció la Constitución antes de que fuera Constitución. Conoció las enmiendas, las dudas, las conversaciones, los acuerdos y la enorme responsabilidad que suponía escoger cada palabra de un texto que iba a ordenar la convivencia de millones de españoles», afirmó.
La Vicedecana recordó asimismo que, siendo secretario general del Congreso de los Diputados y con apenas 33 años, vivió desde el hemiciclo el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Una experiencia que, según señaló, le permitió comprender como pocos que «las instituciones no son algo abstracto. Se sostienen sobre normas, pero también sobre personas».
Un vínculo personal con la Transición
Winkels compartió también la dimensión personal que este homenaje tenía para ella. Su madre, Juana Arce, fue la primera senadora por Albacete durante la Legislatura Constituyente y coincidió con Pérez-Serrano Jáuregui en el Senado.
«Cuando hoy hablamos de Nicolás, yo no pienso únicamente en el extraordinario jurista que todos conocemos. Pienso también en aquellas personas que compartieron pasillos, sesiones interminables, incertidumbres y esperanzas durante unos años en los que nuestro sistema democrático todavía estaba aprendiendo a caminar», expresó.
Junto a su decisiva contribución durante la Transición, la Vicedecana reivindicó la curiosidad intelectual que acompañó al homenajeado hasta sus últimos días. Pérez-Serrano Jáuregui continuaba investigando sobre la protección y evacuación de las obras del Museo del Prado durante la Guerra Civil y trabajaba en un libro dedicado a aquel episodio histórico.
«Nicolás nunca dejó de trabajar, pero, sobre todo, nunca dejó de aprender», destacó Winkels, quien definió al homenajeado recuperando una expresión que él mismo había utilizado para referirse a su padre: «un jurista integral».

Una pérdida profunda para el Colegio
Doctor en Derecho con Premio Extraordinario, letrado de las Cortes Generales, abogado durante más de medio siglo, profesor universitario, director de la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad Pontificia Comillas y autor de una extensa obra, Pérez-Serrano Jáuregui dejó una huella imborrable en varias generaciones de juristas.
Para el ICAM constituye un motivo de profundo orgullo haber contado con su participación activa y generosa como copresidente de la Sección de Derecho Constitucional, Electoral y Parlamentario. Desde ella impulsó el análisis y el debate sobre algunas de las cuestiones institucionales más relevantes de nuestro tiempo, siempre desde el rigor, la libertad y el respeto hacia quienes sostenían posiciones diferentes.
Su fallecimiento supuso una pérdida sentida para el Colegio, no solo por la pérdida de uno de los grandes nombres del constitucionalismo español, sino también por la ausencia de un compañero que acudía al ICAM para participar, escuchar, debatir y seguir planteando preguntas.